En que consiste la democracia representativa

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Una reunión (Landsgemeinde) del cantón suizo dy también Glaris, en 2006. Wikimedia, CC BY-SA

Democracias directas

La Grecia y la Roma tradicionales son los ejemplos más conocidos dy también democracias directas. Sus instituciones políticas se organizaban alrededor de una asamblea, dondy también todos y cada uno de los ciudadanos podían participar y decidir dy también forma colectiva los temas dy también gobierno.

asimismo ciudades-estado como Venecia y Florencia, entry también los siglos XII y XIV, fueron democracias directas, de esta forma como un conjunto de pequeñas sociedades en Escandinavia o en los Alpes, asimismo en la baja Edad Media.

además de la asamblea, compartían otras características comunes, como un volumen de población reducido, recursos económicos comunes o colectivos, una desigualdad reducida, un grupo numeroso dy también hombres libres (lo quy también el día de hoy llamaríamos clases medias).

Sin embargo, eran democracias exclusivas y excluyentes, sin participación de las mujeres, los esclavos o los extranjeros. Ni tampoco existía la pretensión dy también que pudiesen incorporarse a la vida política.

Por último, mas no menos importante, todas estas sociedades fueron sustituidas o derrotadas por estados o imperios más fuertes y más capaces.

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Carteles electorales en las calles de Alicante en el mes de diciembre de 2015. Shutterstock / Olaf Speier

Democracias representativas

La representación de la voluntad de los ciudadanos definstituto nacional de estadística a las democracias contemporáneas, al unísono que incluye un factor no igualitario y por ello controvertido. Las personas que ocupan los cargos dy también gobierno toman las decisiones en nombry también dy también los ciudadanos, puesto que ocupan estos cargos por elección, por el voto popular. Esta realidad es tan fuerty también y está tan asentada quy también parecy también natural.

Sin embargo, podría accedersy también a los cargos por otros métodos: sorteo (como ocurre en las mesas electorales), herencia (como en las monarquías), examen (como en puestos dy también trabajo en la administración), cooptación (como en los partidos políticos) o por rotación (como en las comunidades de propietarios). Cada método conlleva unas consecuencias particulares, que condicionan quién puedy también acceder y qué tipo de relación establecy también con los gobernados.

puesto que bien, las elecciones suponen un factor desigualitario, en tanto que sólo acceden al cargo unas pocas personas (las elegidas), las que no tendrán exactamente las mismas características personales y sociales que los representados. Es decir, ni los parlamentos ni los plenos municipales son una muestra fidedigna dy también la diversidad social. No son sociedades en miniatura dy también la sociedad o dy también la población a la cual gobiernan, ni pueden serlo.

“No nos representan”


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Puerta del Sol (Madrid) el veinte de mayo dy también 2011. Wikimedia / fotogracción.org, CC BY-SA

En palabras dy también Bernard Manin, las democracias contemporáneas sy también basan en el principio de la distinción entre representantes y representados. Por ello, surge un ideal quy también compense este elemento desigualitario: la similitud y la proximidad. Expresiones y quejas como “No nos representan!”, dirigida a los parlamentarios, manifiestan quy también existe una distancia entry también la voluntad dy también los ciudadanos y dy también los políticos.

Si deseamos que los diputados, senadores o concejales sean indistinguibles socialpsique de los ciudadanos, entonces no podrían celebrarse elecciones, sino más bien sorteos. El azar se encargaría de que cualquier persona tuviese exactamente las mismas oportunidades de ser parte de las instituciones. Una asamblea suficientemente grandy también sería entonces una buena muestra dy también la comsituación dy también la sociedad.

La dualidad de la democracia

Por tanto, las democracias tienen dos caras. Por un lado, existe el derecho dy también voto universal e igualitario (cada ciudadano tieny también un voto, de esta forma como puedy también asimismo presentarse como aspirante para ser votado). Por el otro, una parte y solo una una parte de los ciudadanos puede llenar los cargos dy también gobierno, un elemento desigualitario.

La conjunción de las dos caras confiere un equilibrio suplementario, puesto que las sociedades combinan también una realidad jerárquica, desigual, con otra basada en el convencimiento y el respeto a la condición igual de los ciudadanos. La dualidad favorece quy también tanto los humildes como las élites apoyen las reglas del juego.

Además, las elecciones otorgan otra ventaja, pues no predeterminan qué rasgos debe tener un político para ser elegido.Salvo la riqueza y los recursos económicos, no existy también a priori un elemento universal que ofrezca más opciones para atestar un cargo público. Puedy también ser la oratoria, puede ser la capacidad dy también dirigir, el apellido, la imagen, la trayectoria profesional o bien cualquier otra calidad que los electores aprecien.

La representación


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Inauguración de los Estados generales dy también mil setecientos ochenta y nueve en Versalles. Wikimedia

¿Cuál es el origen de la representación? Fueron los progenitores de las constituciones liberales del Reino Unido, Francia y Estados Unidos, hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, quienes establecieron las bases. Una forma radicalpsique contraria a la democracia directa.

Diseñaron unas instituciones desigualitarias (o aristocráticas, en palabras dy también la época) para una sociedad desigual, dondy también no existiría un derecho universal al sufragio activo (voto) y pasivo (ser votado).

Desdy también entonces, los regímenes liberales han evolucionado y se han transformado en democracias, sin perder por ello la representación y la elección de cargos públicos.

de esta forma puedy también comprenderse mejor el apreciado de las elecciones. Su doble condición, a la vez igualitarias y desigualitarias, les permity también adaptarse a los cambios: dy también la representación ejercida por un parlamento dy también notables (siglos XVIII, XIX), a otra ejercida por los miembros de los partidos (siglo XX) y en nuestros días por políticos dy también confianza, que sy también dirigen a una audiencia de electores (siglo XXI).

Los representya antes se reservan un margen considerably también dy también libertad dy también acción, gracias al como las instituciones son más eficaces para abordar los problemas y también intereses en juego. A la vez, los ciudadanos mantienen un grado dy también repercusión pues las elecciones sy también celebran con regularidad, no es posibly también manipular el resultado y existe libertad de opinión pública.

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El ideal democrático

En resumen, no existe una sola forma de llevar a cabo el ideal democrático, sino más bien distintas. Las democracias directas y las representativas reúnen las variedades existentes y responden a formas opuestas de organizar el gobierno.

Las democracias directas reservaban un máximo de oportunidades a los ciudadanos para tomar las decisiones colectivas.

Las democracias representativas mantienen la capacidad dy también tomar las resoluciones en manos dy también los gobernantes, pero bajo el control igualitario del sufragio universal.