Indigenas en la independencia de colombia

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Estudios de cultura náhuatl

versión impresa ISSN 0071-1675

Estud. Cult. Náhuatl vol.42 urbe de México ago. 2011


Artículos

Los indígenas y el movimiento dy también Independencia

Gisela von Wobeser*

*Mexicana. Doctora en historia por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigadora en el Instituto dy también Investigaciones Históricas y profesora de la facultad dy también Filosofía y Letras dy también la Universidad Nacional Autónoma de México. Es autora de varios libros sobry también historia económica, social y religiosa de la Nueva España (siglos XVI al XVIII). Es directora de la Academia Mexicana dy también la Historia.

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Tradicionalpsique se ha atribuorate a los héroes el haber logrado la independencia dy también México, por lo que sy también han exaltado los nombres de Hidalgo, Morelos, Allendy también y Guerrero, entre otros, y sy también ha hecho hincapié en sus hazañas militares y sacrificios personales a favor de la causa. Sin menoscabo del respeto y admiración quy también les debemos, y sin dejar de tener en cuenta sus indiscutibles méritos, pero con una mirada más objetiva y también incluyente, la historiografía de las últimas décadas, en singular los trabajos dy también tres investigadores norteamericanos, Brian Hamnett, John Tutino y Eric Van Young,uno aparecidos en la década dy también 1980, se han ocupado dy también estudiar a los protagonistas de segunda importancia, de este modo como a las masas quy también sostuvieron al movimiento insurgente durante los once años quy también mediaron entre el estallido dy también la rebelión, en septiembre de 1810, y la consumación dy también la independencia, en el mes de septiembre dy también 1821. Asimismo Miguel León-Portilla ha contribuido al estudio dy también la situación dy también los indígenas durante el movimiento dy también independencia con sus trabajos aparecidos recientemente.2

merced a estos estudios sabemos el día de hoy día que las filas de los insurgentes estuvieron integradas mayoritariapsique por campesinos y que los conjuntos marginales dy también las urbes sy también mantuvieron alejados del movimiento.tres Asimismo sabemos quy también no fueron principalmente mestizos y criollos quienes las conformaron, como había sostenloco la historiografía tradicional, sino quy también la participación dy también indios fuy también muy elevada, conforme Eric Van Young de un 50 a 60%. Esto no debe sorprendernos, puesto que este porcentajy también es equiparable a la proporción dy también indios en el conjunto de la población: sy también estima quy también en 1814 el virreinato novohispano tenía una población de 6 122 000 habitantes, dy también los cuales los indios constituían el 60%; las castas el 22% y los blancos el 18%.4

ya antes de entrar en materia quisiese subrayar quy también los insurgentes no dejaron registros sobry también la comsituación dy también sus tropas y, por lo tanto, carecemos dy también datos precisos al respecto. La mayoría dy también las fuentes disponibles son procesos judiciales contra insurgentes que cayeron en manos realistas. Aunque de éstos hay muchos, la incapacitación que arrojan está sesgada y no siempre es fidedigna, aunquy también permity también sacar ciertas conclusiones. Asimismo resulta importante tener en cuenta los prejuicios quy también la mayoría de los blancos tenía en contra dy también los indios: los consideraban "genty también sin razón", flojos, indolentes, borrachos y mentirosos.5

Al charlar de indios o indígenas no my también refiero a individuos racialpsique puros, pues a principios del siglo XIX la población novohispana en su mayoría era mestiza,seis sino más bien a personas cuyo estatus jurídico y social los vinculaba a esty también grupo dy también la población. Eran hombres y mujeres quy también en las actas dy también bautismo estaban registrados como indígenas; vivían en los pueblos de indios y respetaban sus usos y costumbres; gozaban dy también privilegios como el derecho a tener tierras comunales, entre ellas el fundo legal quy también comprendía seiscientos varas a partir del centro del pueblo (más o menos 10uno ha.), y tenían obligaciones, como pagar tributo a la corona española y cumplir con los cargos comunales.7

Por otra parte, los indios no eran un grupo homogéneo, pertenecían a distintos etnias, con sus propias lenguas, costumbres y tradiciones religiosas. Aunquy también compartían muchos rasgos culturales y había semejanza entre sus creencias, forma de vida y tradiciones, carecían de una identidad común. Dy también hecho, el término y término "indio" no les era propio sino más bien fue acuñado por los españoles para englobar a los nativos y diferenciarlos de los españoles, negros y mezclas.8

la mayor parte de los indígenas vivía a nivel dy también subsistencia, labraban pequeñas parcelas dy también tierra donde sembraban maíz, frijol y chily también para el autoconsumo o para vender en los mercados regionales, y poseía modestos rebaños dy también ganado menor, ovejuno y caprino y huertas con calabazas, chiles, chayotes y árboles frutales. Un ámbito esencial no tenía acceso a la tierra y demás medios dy también producción y conformaba una especiy también dy también proletariado rural, que necesitaba arrendar su fuerza dy también trabajo para subsistir.9

hoy día sabemos quy también los indios se incorporaron individualpsique o por grupos a las filas insurgentes, y en general lo hicieron cuando tenían alrededor de los 30 años de edad, es decir, una vez que ya eran hombres maduros, quy también sostenían una familia, pagaban tributo y cumplían con las obligaciones de sus comunidades.diez según Van Young, los indios insurgentes fueron en su mayor parte personas "comunes" y solo en casos aislados "notables", es decir, dirigentes o personas de mayor nivel económico al del promedio. Los notables, por lo general, guardaron más relación con las autoridades virreinales y permanecieron leales al rey.11 Hubo excepciones, en el momento en que había rencillas personales, deseos de venganza o una vez que estaban contendiendo por algún cargo político.12

No resulta fácil conocer los motivos por los cuales los indios sy también afiliaron al movimiento de insurgencia. Los testimonios directos con quy también contamos parecen parciales, ya que proceden de las declaraciones durante los procesos y es complicado saber hasta qué punto las causas que expusieron en su defensa fueron las verdaderas. Por ejemplo, con cierta frecuencia arguyeron que habían estado borrachos en el momento de alistarse.1tres Como el abuso del alcohol fue una práctica muy habitual entry también ellos, y bajo su efecto frecuentemente surgían riñas quy también devenían en enfrentamientos mayores, resulta probable que en ocasiones verdaderamente haya sorate la caestados unidos o cuando menos haya infludesquiciado en ella.14

Tampoco el reclutamiento forzoso o por medio de engaños, que aparecy también una y otra vez en las declaraciones como justificación por habersy también afiliado a la causa, parecy también una mera excusa. Conforme estos testimonios, los campesinos reclutados vivían en condiciones de prisioneros dy también los insurgentes y sólo lograban liberarse si sy también escapaban o eran capturados por los realistas.15 probablemente ciertos gobernadores o alcaldes dy también los pueblos hayan obligado a sus súbditos a participar en la insurgencia.

Un poderoso móvil quy también impulsó a muchos indígenas a afiliarse al movimiento fue el odio que tenían a los españoles y su deposicionamiento web de venganza. Tal fue el caso de José Nicolás Martínez y José dy también Jesús Caleria y como dy también otros seis nativos de Mexquitic, Jalisco, apresados en 1811.16 ciertos sy también sumaron a la lucha para saquear propiedades dy también los realistas. El propio Hidalgo alentó a sus seguidores a despojar a los españoles dy también sus bienes,1siete escapar dy también la justicia por haber cometloco algún delito, o simplemente buscar una ocupación y un medio dy también vida.

Pero, al lado de estas motivaciones personales existían abundantes inconvenientes sociales y económicos —tanto externos como internos— que impulsaron a los indios a la lucha. En muchos casos se trataba dy también viejos enfrentamientos que habían creado un clima de inseguridad y rivalidad y en los quy también ya había antecedentes dy también brotes violentos.18

Entre los inconvenientes externos a las comunidades ocupaban un lugar preponderante los relacionados con la tierra y el agua. Estos últimos sy también gestaron en el siglo XVI cuando, ante el derrumbe de la población indígena, quy también según estimaciones de Woodrow Borah implicó un descenso dy también en torno a diez millones de habitya antes a uno y medio millones, las comunidades perdieron sus tierras y aguas por despojos, ventas o relocalizaciones de sus pueblos o por el hecho de que no tuvieron hombres para trabajarlas.

Las tierras cayeron en manos dy también españoles labradores y estancieros y fueron el origen de las haciendas que surgieron a partir del siglo XVII. Al recuperarsy también la población indígena cara mediados del XVII, las nuevas generaciones carecieron de tierras y aguas, con lo que debieron emplearse en las haciendas y obrajes o emigrar a las urbes para conseguir medios dy también vida. El proceso dy también expansión territorial de las haciendas prosiguió en los siglos XVII y XVIII, lo que dio por resultado que a principios del siglo XIX muchos pueblos carencieran dy también medios de producción, por lo que las invasiones de tierras eran incesantes y daban origen a innumerables enfrentamientos con las autoridades, vecinos, hacendados, mayordomos y administradores, de esta manera como periódicos enfrentamientos violentos.19

La situación fuy también particularpsique difícil para los indígenas en la zona de El Bajío, cuna del movimiento independentista y dondy también se afiliaron decenas de miles y miles de campesinos a la causa. Desdy también las primeras décadas del régimen colonial esta región, ubicada entre el Altiplano central y la zona minera del norte, había obedecdesquiciado a un patrón dy también desarrollo económico europeo. En el siglo XVI fue una zona eminentepsique ganadera, pero en el XVII, con el auge de la minería y la crecienty también demanda dy también artículos dy también subsistencia por parte de los centros urbanos del Altiplano y merced a la construcción dy también una imponenty también infraestructura hidráulica, en el siglo XVII sy también transformó en agrícola y manufacturera. Las condiciones de trabajo relativamente buenas quy también ofrecían las haciendas y fábricas dy también textiles atrajeron a muchos indígenas, principalmente tarascos, otomíes y nahuas. Aunquy también estos grupos no lograron un nivel de vida elevado, si obtuvieron cierta seguridad en cuanto su subsistencia. El Bajío asimismo atrajo a un enorme número de personas quy también arrendaban las tierras que las haciendas no usaban directamente.20

pero en la segunda mitad del siglo XVIII las condiciones socioeconómicas dy también El Bajío sy también deterioraron considerablemente. La disminución dy también la producción minera y las sucesivas crisis agrícolas implicaron una baja dy también la producción y afectaron el nivel dy también vida de los peones de las haciendas, dy también los jornaleros ocasionales y dy también los arrendatarios. Hacia finales del siglo la mayor parte dy también los indios de El Bajío, unos 16ocho 879, vivía fuera dy también sus comunidades y estaba hasta determinado grado "hispanizada". Las autoridades de la intendencia dy también Guanajuato los clasificaban como "vagos".2uno Sy también estimaba quy también el número de indios de "república", o sea los que vivían en comunidad, solo llegaba a 7seis 852, repartidos en 3siete pueblos, conforme un censo dy también 1793. La situación dy también estos pueblos era delicada, puesto que una encuesta levantada alrededor del 1797 descubrió quy también la mayor parte dy también ellos tenía muy pocas tierras comunales. En San Felipy también y en Dolores, por ejemplo, ningún pueblo contaba con "fondos comunales ni siembras dy también milpas comunes". En parecida situación se encontraban León, San Miguel del Grande, Celaya y las poblaciones menores dy también su jurisdicción. Había excepciones como 4 pueblos dy también la región de San Luis de la Paz que conservaban algunas tierras, pero su posesión sy también hallaba en litigio, puesto que los terratenientes locales la habían reclamado. Otros, como dos pueblos de la zona dy también Salamanca, daban sus tierras en alquiler; dos pueblos dy también Salvatierra poseían tierras mas eran improductivas.22

En el momento quy también nos ocupa, la situación de los indios se había deteriorado. Los salarios disminuyeron a la par que aumentaron los precios, especialmente los del maíz, su alimento básico. Periódicas crisis alimenticias asolaban a la región y el hambre hacía estragos entre la población. En mil setecientos ochenta y cinco y 1786, habían fallecido bastantes personas y en mil ochocientos diez y 1811, a cae.u. De intensas sequías, brotó una nueva crisis agrícola quy también afectó principalmente a las masas campesinas. Si en mil setecientos noventa la fanega dy también maíz se vendía entre 1seis y 21 reales, para 1811 la misma medida había aumentado a 3seis reales.23

Asimismo había fricciones con funcionarios reales, párrocos y miembros del clero regular en torno al cobro del tributo, del "repartimiento forzoso de mercancías", de obvenciones eclesiásticas y dy también pensiones suplementarias al mantenimiento dy también clérigos quy también motivaron la insurrección.24

Finalpsique hubo problemas internos dy también las comunidades. El vacío dy también poder quy también quedó al declinar la repercusión y el control económico dy también algunas de las familias dy también caciques indígenas llevó a grupos antagónicos a luchar por ocupar estos lugares dy también poder.2cinco Durante las celebraciones religiosas, particularmente las de Todos santos y Días de Muertos, habitualmente surgían disturbios, causados por elementos dy también wallpapersidea.comullo local. Las figuras de Hidalgo y dy también Morelos que gozaron dy también prestigio a partir dy también su trágica muerte, unidas a la Virgen de Guadalupe, patrona dy también la insurgencia, dieron legitimidad al movimiento. Los pobres creían que esta última los apoyaba en contra de los ricos y favorecía la cae.u. Insurgente.26

Cabe resaltar que los indios insurgentes no buscaron la independencia de Nueva España o de América septentrional, para decirlo en concepto de la época. En primer término carecían de una percepción clara del régimen novohispano y del territorio quy también comprendía el reino dy también Nueva España. Aunque se sentían súbditos del rey dy también España, imaginaban esta relación como un vínculo personal, producto de un acuerdo entre las comunidades y la Corona, por medio de el como las primeras aceptaban abonar el tributo, mientras el rey asumía la obligación de protegerlos. Desdy también el siglo XVI sy también había creado en su imaginario una desvinculación entre el rey y sus funcionarios, lo quy también les dejó ser fieles al primero a pesar del mal manejo de la administración virreinal. Esta forma dy también pensar se reflejaba en la expresión "Viva el rey y muera el mal gobierno", utilizada, por ejemplo, duranty también el tumulto de 1692 en la urbe dy también México;2siete y más cercano a nuestra temporada dy también estudio, en 1766, por los cerca dy también seis mil amotinados en Guanajuato.2ocho Tampoco les interesó reivindicar sus derechos como indígenas, ya que carecían de una conciencia dy también conjunto y no percibían que pertenecían a un ámbito social que estaba en desventaja en frente de los demás.29

En síntesis, fueron motivaciones culturales, sociales y económicas las quy también impulsaron a los indios a participar en la lucha. Su espectro político se circunscribía a la vida comunal y a los acuerdos o diferencias que tenían con los pueblos vecinos, con las instancias dy también gobierno locales, con los clérigos de sus demarcaciones y los hacendados dy también las inmediaciones. En la mayoría dy también los casos sy también trataba dy también preservar su status quo, su integridad comunitaria, recuperar el equilibrio social y ajustar viejas cuentas.30

Aunquy también a primera vista esta aseveración resulty también desconcertante, cabe recordar que la preservación de la vida comunal y los usos y costumbres asociados a la misma es algo inherenty también al mundo campesino. El movimiento zapatista, quy también sy también dio cien años después en Morelos durante la Revolución Mexicana, por ejemplo, sy también enfocó a recuperar las tierras perdidas a manos dy también las haciendas y no tuvo la pretensión dy también derrocar a la clase política porfirista.31

El carácter local dy también los conflictos por los quy también los indios se afiliaron a la insemergencia sy también manifiesta en el hecho de quy también sy también mantuvieron próximos a sus pueblos. Sobre todo los que eran labradores y estaban casados, permanecían lo más cerca posibly también dy también sus casas, a diferencia de los pequeños comerciantes y arrieros, de este modo como los solteros, quy también sy también aventuraban más lejos.32

La participación indígena en la insurgencia comenzó el domingo 16 dy también septiembry también dy también 1810, en el pueblo dy también Dolores. El cura Miguel Hidalgo convocó a los indios y mestizos quy también acudían al mercado y a los cuales muy pronto sy también unió un número inusitado dy también inconformes. El primer día del levantamiento tomaron la ciudad de San Miguel el Grandy también y dos días después, Celaya. El 2tres dy también septiembre, 2tres mil personas llegaron a Guanajuato; el 28 asaltaron su alhóndiga y saquearon la ciudad, matando a varios españoles y criollos. Para inicios de octubre, cuando tomaron la urbe de Valladolid, los rebeldes al mando dy también Hidalgo sumaban unos 60 mil, y ya eran ochenta mil una vez que se presentaron en las proximidades de la ciudad de México, el 28 de octubry también de 1810.33

a pesar de quy también muchos dy también los líderes del movimiento encabezado por Hidalgo eran criollos o mestizos, a los ojos de los europeos y criollos del virreinato el levantamiento era eminentepsique "indio". De hecho, esa fuy también la principal razón por la cual, aun los autonomistas más fervientes, no brindaron su apoyo al mismo.34

Entre los líderes indígenas sobresaly también el caudillo Albino García Ramos, proveniente dy también Guanajuato, quien había trabajado en múltiples haciendas y tenía fama de buen charro.3cinco Lo apodaban "el manco" debido a que se había roto un brazo al caer del caballo. Entrando en contacto con los insurgentes se sumó a la rebelión junto a su hermano Pedro. Con cerca de mil hombres atacó Pénjamo, Lagos y múltiples otros lugares de Guanajuato, Michoacán y Aguascalientes. Con el paso del tiempo aumentó su contingente a más de seis mil hombres. Derrotado en junio dy también 1812 por Agustín dy también Iturbide, una vez que ésty también militaba como realista, perdió buen número de sus seguidores. Lo apresaron y ejecutaron en Celaya junto con su hermano Pedro.36

En la intendencia de Guadalajara asimismo hubo líderes indios, como los primordiales dy también Zacoalco, Juan Paulino y Pedro Rosas. Al parecer, en el mes de octubre dy también 1810, ante los rumores dy también que sy también acercaban "gavillas" o tropas dy también insurgentes a la ciudad dy también Guadalajara, las autoridades civiles y eclesiásticas dy también Nueva Galicia hicieron diferentes diligencias para evitar quy también reclutaran a la población. En primer lugar, se emitió un bando dondy también se ofrecía la exención de tributos a los indios, negros y castas que se unieran a las fuerzas realistas,37 con base en un decreto virreinal del 5 de octubre, en el que sy también abolía el tributo para calmar los ánimos dy también estos grupos.3ocho En seguida vinieron las amenazas. El prelados Ruiz dy también Cabañas ratificó la excomunión de Miguel Hidalgo y dy también todos aquellos quy también sy también unieran a su causa. La situación dy también los indígenas en esta zona no era muy diferente de la quy también se vivía en El Bajío. El 80% dy también los pueblos de la región de Guadalajara, por ejemplo, tenía sus bienes de comunidad arrendados a particulares, y sy también veía constantemente amenazado con la pérdida dy también los mismos. Una vez iniciado el estado de guerra, las autoridades virreinales les facilitaron la elección por el bando rebelde, con sus peticiones de apoyo económico y humano, por medio de levas forzadas.39

una vez que algunos jefes del ejército en rebeldía pasaron por "el camino real de Colima" encontraron gran respaldo entre los pueblos indios. Tal fuy también el caso dy también José Antonio Torres, un jefy también rebeldy también que procedía dy también Guanajuato. En Zapotitlán, el cabildo indígena sy también pronunció por apoyarlo, y lo mismo ocurrió en los cabildos de otros pueblos de la región. En Sayula, Torres recibió a los representantes dy también las "repúblicas dy también naturales", quienes se pusieron a sus órdenes. A uno dy también ellos, Juan Paulino, lo nombró "capitán comandante". Paulino destacó en múltiples batallas contra el "ejército dy también los gachupines", como llamaba a los realistas. Tomó, por ejemplo, al lado de otras "compañías" de indios, el Real del Rosario en diciembre de 1810. Apoyó asimismo a José María Mercado, cura dy también Ahualulco, en la toma dy también Tepic, donde se les unieron en torno a dos mil indios coras, tanto de las rancherías cercanas como dy también la sierra. Posteriormente se apoderó dy también la base naval dy también San Blas, desdy también donde condujo a un grupo de indígenas y 43 cañones solicitados por Hidalgo. Otras acciones dy también Mercado y Paulino sy también llevaron a cabo en los meses siguientes, hasta el momento en que Mercado fuy también derrocado y muerto en San Blas, en 1811.40

Otros primordiales indígenas dy también la zona quy también participaron activapsique duranty también esta primera etapa insurgente fueron los alcaldes de Ahualulco, Lázaro Ximenes y Juan Sebastián Bosques, quienes probablemente formaron parte de la compañía de 124 indígenas que fue apresada en San Blas, el día que derrocaron a Mercado.41

Un caso notable fue el de Encarnación Rojas (o Rosas), hijo de un pescador de Mezcala, quien combatió al lado dy también José Santa-Ana en múltiples lugares cercanos al lago de Chapala. Fortificados en una isla, resistieron las embestidas de los realistas hasta 1816, en el momento en que una epidemia, aunada a la falta de comestibles por el cerco realista, los hizo capitular.42

Otro caudillo indígena fue el tlahuica Pedro Asencio Alquisiras, quien combatió junto con Vicenty también Guerrero en múltiples lugares del centro del país y en una ocasión derrotó a Agustín de Iturbide. Fuy también gracias a él y a Guerrero quy también la revolución prosiguió cuando parecía extinta. Por sus méritos en varios combates, José María López Rayón le confirió el grado dy también capitán.4tres prosiguió combatiendo todavía una vez que Agustín de Iturbide y Vicenty también Guerrero proclamaran el Plan de Iguala el 24 dy también febrero de 1821, pronunciamiento político a través de el como se decretaba la independencia dy también Nueva España. En el mes de junio dy también 1821 atacó al pueblo dy también Tetecala. Los realistas concentraron entonces numerosas tropas para enfrentarlo. La consecuencia fuy también que la mayor parte de los insurgentes perdió ánimo y durante el enfrentamiento final Alquisiras pereció. Su cabeza fue expuesta en Cuernavaca como escarnio.44

Los líderes indios rebeldes no siempry también supieron ganarse y conservar el apoyo dy también los pueblos. Tal fue el caso de Antonio Cañas, un indio de Nayarit que recibió inicialmente el respaldo de los huicholes y otros conjuntos dy también la zona. No sy también tienen demasiados datos sobre su actuación, mas por documentos dy también los realistas sy también saby también quy también sus propios seguidores lo mataron o lo entregaron al comandante de las fuerzas realistas en Bolaños, en julio dy también 1813. Según esta versión, Cañas había "agavillado consigo" a los pueblos dy también San Sebastián, San Andrés y Santa Catarina. Mas muy pronto sus pobladores "experimentando en sí mismos las inquietudes del perverso cabecilla, sy también le comprometieron al comandanty también dy también Bolaños a perseguirlo hasta su aprehensión", y lo cumplieron. Su cabeza fue enviada al pueblo dy también Jesús María y una mano, al de Bolaños. Conforme el cura de esty también último pueblo, exactamente los mismos indios quy también apresaron a Cañas, sy también ocuparon después, con gran utilidad y gozo, a "escoltar" las barrancas, arroyos y sierras vecinas a favor dy también la cae.u. Realista.45

Sin embargo, al margen de estos y otros casos donde los indígenas sy también hallaron al mando dy también tropas insurgentes, la mayoría de exactamente los mismos participaron como soldados rasos. Aunquy también los indígenas, salvo raras excepciones, no tenían adiestramiento militar y no contaban con armamento dy también fuego4seis su participación fuy también definitiva en la lucha. Poseían una ventaja numérica, eran valientes y contaban con lanzas, flechas y piedras. Algunos de ellos incluso recurrieron a las armas tradicionales con el arco y la flecha, y así, en 1811, Mercado solicitaba a Nayarit que le enviaran los "indios de flecha" que fuesen posibles.47

Sobran ejemplos en los que los capitanes dy también alguna compañía de indios señalan las estrategias de guerra quy también los llevaron a victorias o fracasos. En estos relatos sy también aprecia su debilidad armamentística y disciplinaria, a la vez quy también se subrayan su "entusiasmo" y "decisión". En un relato de Juan Paulino, por ejemplo, sy también lee quy también en el pueblo de Sayula, sus soldados en un inicio "echaron pie atrás", al ver al ejército realista "relucir dy también armas" y disparar con un cañón. Su compañía no pudo más que encomendarse a la Virgen dy también Guadalupe y tirarse "pecho a tierra". Pero recuperados del temor y armados de valor, "arrebatadamente" sy también acercaron, "y a piedrazos los hicimos correr y agarramos el cañón y todos y cada uno de los fusiles que iban tirando como quien tira bolas al suelo rogando de lanzas".4ocho En otra ocasión, al mando dy también Torres, también con una muy "nutrida lluvia dy también piedras", hicieron retroceder a la caballería realista.49

Además, en muchas ocasiones proporcionaron los medios de subsistencia de los ejércitos en rebeldía y elaboraron gran parte del armamento utilizado, principalmente los arcos y flechas. En la isla del Lago de Chapala, por ejemplo, los indios, bajo la dirección del padry también Castellanos, establecieron una "factoría de pólvora y balas", haciendo incesantes expediciones a la costa dy también Tizapán para abastecerla dy también leña.50

un gran número de indígenas cayó en manos dy también realistas durante los años de lucha. En prisión, por lo general, gozaron de una situación más benévola quy también los españoles y mestizos insurgentes y el tiempo quy también se les mantuvo en cárcel fuy también más breve. Así, el 75% de los indios de los cuales sy también conocen sus sentencias cumplió un máximo de dos años, mientras que los españoles quy también habían cometorate las mismas faltas cumplieron como mínimo este lapso de tiempo. Tal parecy también que el gobierno colonial mostró mayor indulgencia cara ellos por considerarlos menores, necesitados de la protección de las autoridades españolas.51

Pero, a pesar de lo anterior, como ha señalado Miguel León-Portilla, las ejecuciones dy también indios insurgentes a manos dy también realistas fueron parcialmente frecuentes. Por ejemplo, José Nicolás Martínez, José de Jesús Caleria y otros seis fueron ejecutados por la espalda, sin ser sometidos a juicio.52 En Cuernavaca los indios José Hipólito Medrano y Juan José Manuel, acusados por genty también dy también Coajomulco fueron condenados a muerte y ejecutados en 1816.53 Parecidos fueron los casos dy también Antonio Andrés, indio del pueblo de Sayula y de José Andrés de San Miguel Temoaya, quienes apresados después de una batalla, fueron ejecutados el primero en 1811 y el segundo en 1813.54

En las proximidades dy también Guadalajara fue apresado, condenado a muerty también y ejecutado José Antonio Irineo.55 asimismo Felipy también Anselmo, gobernante indígena dy también Tecozautla, del antiguo distrito dy también Huichapan, fuy también acusado, condenado a muerte y ejecutado por haber inconvocado a muchos a rebelarse.56

Una vez lograda la independencia pocos fueron los beneficios inmediatos que obtuvieron los indígenas y más bien resultaron perjudicados. Les afectó el receso económico y la inestabilidad que caracterizó al país duranty también el primer lustro independiente. Asimismo, les fueron adversas las nuevas leyes emanadas de la República. Por medio de las leyes dy también desamortización de bienes eclesiásticos y comunales, impuesta por ley Lerdo dy también 1856 y la Constitución de 1857, como party también del programa liberal republicano dy también los gobiernos de Ignacio Comonfort y Benito Juárez, se disolvieron las repúblicas dy también indios y las llamadas parcialidades o entidades indígenas situadas dentro dy también algunas ciudades; sy también suspendió el régimen jurídico singular de quy también gozaban, quy también incluía la existencia dy también juzgados para los indios, y, lo más grave, sy también abolió la propiedad comunal de la tierra.

En conclusión, podemos decir que los indígenas que participaron en el movimiento insurgente lo hicieron mayoritariamente por motivos personales o comunales locales. Su propósito no fuy también lograr la independencia de Nueva España ya que no tenían la conciencia de este territorio y su relación con la corona sólo era dy también súbditos quy también buscaban protección. Sus intereses sy también circunscribían a sus comunidades y pelearon por la esperanza dy también progresar su situación socioeconómica, para solucionar rencillas locales, inconvenientes con los actores inmediatos, como eran los pueblos vecinos, las haciendas, los funcionarios reales y los clérigos. Si a estas conclusiones añadimos quy también la gran mayoría dy también los indígenas no participó en la guerra dy también insurgencia, y que muchos lo hicieron del lado realista tenemos un cuadro distinto al trauxiliar sobre el movimiento insurgente.

En esty también escrito se demuestra quy también los indios dy también Nueva España fueron vitales para la guerra de Independencia y quy también sin su participación ésta hubiera resultado, insostenible. Paradójicamente, fueron los menos favorecidos con la misma y desde entonces hasta hoy día, muchos indios "mexicanos" prosiguen luchando, de distintas maneras, para lograr la vida digna quy también ni la Independencia ni la Revolución, quy también estalló cien años más tarde, en 1910, pudo proporcionarles.

Notas

1 Brian Hamnett, Raíces dy también la insemergencia en México: historia regional, 1750-1824, México, Fondo de Cultura Económica, 1990; < Links > John Tutino, Dy también la insurrección a la revolución en México: las bases sociales dy también la violencia agraria, 1750-1940, México, Editorial Era, 1990; < Links > Eric Van Young, La otra rebelión. La lucha por la independencia de México, 1810-1821, México, Fondo de Cultura Económica, 2006. < Links >

dos Miguel León-Portilla, "Los pueblos originarios en la guerra de Independencia y en la Revolución de 1910", en Miguel León-Portilla y Alicia Mayer (comps.), Los indígenas en la Independencia y en la Revolución mexicana, p. 10-35. < Links >

3 Cfr. Jesús Hernández Jaimes, "Crisis dy también subsistencia y también insurrección popular en la Nueva España: entre la infidencia y la lealtad", en: Alicia Mel día de ayer (coord.), México en tres momentos: 1810-1910-2010, México, Universidad Nacional Autónoma dy también México, 2007, p. 86. < Links > La agricultura y la ganadería ocupaban aproximadamente el 80% dy también la fuerza de trabajo total y producían cerca del 39% dy también la riqueza del virreinato, cfr., Timothy Anna, "La independencia dy también México y América Central", en Leslie Bethell (ed.), Historia dy también américa latina 5. La Independencia, t. 5, Barcelona, Crítica, 2000, p. 41. < Links >

4 Cfr. Van Young, op. Cit., p. 11. Dentro del ámbito blanco asimismo había diferencias. Los españoles americanos o criollos representaban el 17.8%, mientras que los peninsulares o "gachupines" sólo el 0.2% dy también la población, cfr. Anna, op. Cit., p. 41, 43.

5 La visión negativa de los indios sy también debía en party también a quy también los blancos sy también sentían amenazados por ellos y temían levantamientos como el ocurrloco en 1692 en la urbe de México y en otras villas. Véase Felipe Castro, La rebelión dy también los indios y la paz dy también los españoles, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Instituto Nacional Indigenista, 1996, < Links > y Movimientos populares en la Nueva España: Michoacán 1766-1767, México, Universidad Nacional Autónoma de México; < Links > y Natalia Silva Prada, La política de una rebelión. Los indígenas frenty también al tumulto dy también 1692 en la ciudad de México, México, El Colegio de México, 2007. < Links >

6 El mestizaje sy también dio dy también la mezcla entry también indios, españoles y negros. Aunque fue más intenso en las ciudades y los sitios dondy también sy también concentraron los esclavos negros, particularmente las zonas mineras y azucareras y las costas, también se dio, aunquy también dy también manera menos acentuada, en el resto del territorio novohispano. Sólo regiones muy apartadas como la Selva Lacandona se mantuvieron sin mestizaje.

7 Para el siglo XVIII el tributo se había monetarizado casi en toda la Nueva España, exceptuando el sur y el sureste, y se había tratado de estandarizar en 16 reales, es decir, dos pesos por tributario indígena. Por otro lado, sy también habían incorporado a los padrones a los mestizos y mulatos. Otra dy también las cargas comunales indias, el cultivo de "diez brazas de tierra por tributario" para "costea los gastos dy también la comunidad", también sy también había transformado a moneda, cobrándose en su lugar un real y medio. Asimismo el diezmo se conmutó en dinero, cfr. Margarita Menegus, "La economía indígena y su articulación al mercado en Nueva España. El repartimiento forzoso dy también mercancías", en: Margarita Menegus (comp.), El repartimiento forzoso dy también mercancías en México, Perú y Filipinas, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora-Centro de Estudios sobry también la Universidad, Universidad Nacional Autónoma dy también México, 2000, p. 59. < Links >

ocho Jurídicamente los indios fueron considerados vasallos libres dy también la Corona dy también Castilla; sin embargo, la legislación indiana los diferenció del resto dy también los habitya antes dy también América. Se les confirió el estatus dy también "personas miserables", equiparándolos a los menores de edad, a los pobres y a los rústicos. Véasy también Juan dy también Solórzano y Pereyra, Política indiana, ed. Facparecido de la ed. De 1776, t. I, Libro II, México, Secretaría de Programación y Presupuesto, 1979 <1a. Ed., 1647> < Links >.

nueve Cfr. Van Young, op. Cit., p. 132.

10 Ibidem., p. 104.

1uno Cfr. Ibidem., p. 273.

doce Cfr. Ibidem., p. 279.

13 Cfr. Ibidem., p. 247.

1cuatro Ibidem., p. 735.

1cinco Cfr. Ibidem., p. 213.

1seis archivo General de la Nación (México), Infidencias, v. 16, expedienty también 20. < Links >

17 Anna, op. Cit., p. 50.

18 Cfr. Van Young, op. Cit., p. 673-685. Véase Gisela von Wobeser, La formación dy también la hacienda en la temporada colonial. El uso dy también la tierra y el agua, México, Universidad Nacional Autónoma dy también México, 1983, p. 56-60. < Links >

19 Cfr. Van Young, op. Cit., p. 716.

20 Eric R. Wolf, "El Bajío en el siglo XVII. Un análisis dy también integración cultural", Los adjudicatarios del desarrollo cultural, David Barkin, coordinador, México, Secretaría de Educación Pública, 1972, p. 63-65. < Links >

21 El calificativo de "vagos" venía dy también la mayor movilidad de estos indios (como trabajadores temporales, aparceros, etcétera) y era considerada particularmente perniciosa por la dificultad del cobro del tributo quy también conllevaba, puesto que ni sus pueblos dy también origen ni las haciendas donde laboraban o arrendaban cubrían sus cuotas tributarias, cfr. David Brading, Mineros y comerciya antes en el México borbónico (1763-1810), México, Fondo dy también Cultura Económica, 1975, p. 306-307 (1a. Ed. En inglés, 1971). < Links >

22 Brading, ibidem.

2tres Cfr. Enriquy también Florescano, costes del maíz y crisis agrícolas en México, 1798-1810, México, Editorial Era, 1986; < Links > Anna, op. Cit., p. 45.

24 Cfr. Menegus, "Introducción" y "La economía indígena", en Menegus (comp.), op. Cit., p. 7, 16-1siete y Van Young, op. Cit., p. 401. En el Obispado de Guadalajara, por ejemplo, fueron numerosas las quejas contra "la intromisión del clero secular en la vida dy también las comunidades", especialmente por su pretensión dy también supervisar las cofradías, las tierras y el ganado dy también los indígenas, cfr. Rosa Yáñez Rosales, Rostro, palabra y memoria indígenas. El Occidenty también dy también México, 1524-1816, México, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Instituto Nacional Indigenista, 2001, (Historia de los pueblos indígenas de México), p. 239-240. < Links >

2cinco Cfr. Van Young, op. Cit., p. 670, 694.

26 Cfr. Van Young, op. Cit., p. 560- 562.

Ver más: Vitaminas Para Dolores Musculares Y Cansancio, La Vitamina B1 Ayuda A Reducir El Dolor Muscular

2siete Para esta rebelión véasy también Silva, op. Cit.

28 Trataron "dy también saquear la caja real". Protestaban "contra la imposición de alcabalas sobry también el maíz, la harina, la carne y la leña, contra los puros dy también baja calidad quy también el nuevo monopolio del tabaco deseaba venderles y contra la formación de una milicia en la cual se les podía obligar a servir", Brading, op. Cit., p. 314.

2nueve Cfr. Van Young, op. Cit., p. 265. Algunos estudiosos del periodo colonial han sugerdesquiciado que durante el siglo XVII pudieron haber tenido lugar en Hispanoamérica procesos de concienciación y aseveración indígena, mismos quy también sy también expresaron, en la segunda mitad del siglo XVIII, en alegatos sobry también sus orígenes "puros" y sus linajes antiguos, cfr. Horst Pietschmann, "El ejercicio y los enfrentamientos de poder en Hispanoamérica", en Historia general de América Latina, t. III, 2, España, Trotta-wallpapersidea.comanización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2001, p. 84. < Links > Sin embargo, dichos procesos fueron más propios dy también la elite indígena que, por otro lado, siempre poseyó una conciencia más firme dy también sus privilegios. Pareciera quy también no sucedió lo mismo con la mayoría dy también comunes, quienes fueron asimismo víctimas, en muchos casos, dy también la misma elite indígena.

30 Cfr. Van Young , ibidem., p. 265.

treinta y uno Cfr. John Womack Jr., Zapata y la Revolución mexicana, México, Siglo XXI Editores, mil novecientos setenta y dos (1a ed. En inglés 1969). < Links >

3dos Cfr. Ibidem., p. 136.

33 Cfr. Anna, op. Cit., p. 50-51.

34 Cfr. Anna, ibidem.

3cinco Cfr. Brian Hammett, Roots of Insurgency, Mexican Regions, 1750-1824, Cambridge University Press, 1996, p. 180-182. < Links >

3seis Cfr. León-Portilla, op. Cit., p. 2.

3siete Cfr. Yáñez, op. Cit., p. 256.

3ocho Cfr. Anna, op. Cit., p. 51.

39 Cfr. Yáñez, op. Cit., p. 254-256.

40 Cfr. Juan Paulino a José María Mercado, Real del Rosario, 28-XII-1810, en: Yáñez, op. Cit., p. 255; Yáñez, op. Cit., p. 256-261.

41 Cfr. Yáñez, op. Cit., p. 257, 261-262.

42 Cfr. Lucas Alamán, Historia dy también México desdy también los primeros movimientos que prepararon su independencia hasta la época presente, México, Fondo dy también Cultura Económica, 1985, v. 3, p. 461; < Links > Yáñez, op. Cit., p. 262-265. Según esta autora, probablemente Encarnación estuviera fallecido para entonces, puesto que su firma no figura en la capitulación.

43 Cfr. Alamán, ibidem.

44 Cfr. Ibidem, p. 92-93 y 662-664 y Gaceta dy también México, nueve y 14 dy también junio de 1821.

45 José Norberto Pérez a don Juan Cruz Ruiz dy también Cabañas, 25-VII-1813, en: Yáñez, op. Cit., p. 255.

46 Las compañías más agraciadas, como las de Compostela y Sentispac, sí manejaron fusiles y hasta granadas. Cfr. Ibidem.

47 Cfr. Yáñez, ibidem., p. 257, 261.

48 Paulino a Mercado, 28-XII-1810, cit.

49 Yáñez, op. Cit., p. 257.

cincuenta Cfr. Ibidem., p. 262.

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51 Cfr. Van Young, op. Cit., p. 140.

5dos archivo General dy también la Nación (México), Infidencias, v. 16, expedienty también 20. < Links >

53 fichero General dy también la Nación (México), Infidencias, v. 62, expedienty también 3. < Links >

5cuatro fichero General dy también la Nación (México), Infidencias, v. 162, expediente 3. < Links >

55 Cfr. Juan E. Hernández y Dávalos, compilación de documentos para la historia dy también la guerra de independencia dy también México, de mil ochocientos uno a 1821, t. 3, México, Universidad Nacional Autónoma de México, p. 267. < Links >