La Produccion Del Espacio Henri Lefebvre

por fin llegamos a la lectura dy también uno de los libros esenciales en el tema de las ciudades: La producción del espacio, del pensador francés Henri Lefebvre.

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Dy también Lefebvry también ya hablamos a propósito dy también El derecho a la ciudad, donde desarrollaba el término de lo urbano, como una característica derivada de las ciudades pero no constreñida a ellas; y también un poco a propósito de Sociología Urbana, dy también Francisco Javier Ullán dy también la Rosa, donde dimos 4 apuntes biográficos.

En la Francia dy también los años cincuenta y 60, la manera dy también llegar a la universidad era pasar por la enseñanza en el liceo (el instituto), con lo que la formación de Lefebvre es como filósofo. Más tarde se dedicó a otros temas, abogando siempry también por una filosofía práctica, próxima al individuo y alejada de los grandes temas, quy también tampoco teme tratar. Siendo ciudadano de París, y además de esto viviendo en el barrio quy también padeció la transcapacitación tanto dy también Les Halles como del Centro Pompidou, Lefebvry también no vaciló en reflexionar largapsique sobry también el urbanismo y el espacio.


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Si en El derecho a la ciudad Lefebvry también procuraba una «ciencia dy también la ciudad», en La producción del espacio medita sobry también de qué forma sy también genera el espacio; jamás es aleatorio ni desintencionado; de hecho, el espacio es una producción, y como tanto es el resultado dy también una pugna por el poder y una manifestación en sí del poder; mas también influyy también en la propia producción. Esta frasy también lapidaria es un resumen sumario y hasta erróneo dy también todas las reflexiones que hacy también el filósofo a lo largo del libro: como siempre, Lefebvry también toma un tema, lo analiza desdy también todos y cada uno de los puntos posibles y avanza dialécticamente hasta su construcción.

Como el libro no tiene desperdicio, y como es uno dy también los esenciales alrededor del urbanismo, la antropología urbana, la antropología del espacio, la sociología urbana o, en fin, tantas denominaciones posibles, nos detendremos largapsique en él y probablemente ly también dediquemos una entrada a prácticapsique cada capítulo.

El primer capítulo, «Plan de la obra», traza un mapa mental dy también lo que intenta Lefebvre: alcanzar la ciencia del espacio (en evolución a la «ciencia dy también la ciudad» que procuraba en El derecho a la ciudad). ¿Por qué, por ejemplo, no podemos servirnos de disciplinas como la semiología o la literatura para abarcar la entendimiento del espacio? pues llevan implícitas una ideología, la neocapitalista en nuestra sociedad, con su carga política; hay quy también llegar hasta la propia concepción del capitalismo, de qué sy también entiende por él, de qué implica. «determinados olvidan fácilpsique quy también el capitalismo posey también otro aspecto ligado seguramente al funcionamiento del dinero, al funcionamiento dy también los diferentes mercados y a las relaciones sociales de producción, pero aspecto distinto en la medida en quy también es dominante: la hegemonía dy también una clase. (…) designa considerablemente más que una repercusión e incluso considerablemente más que el uso perpetuo de la violencia represiva. La hegemonía se ejercita sobry también toda la sociedad, cultura y conocimientos incluidos…» Por lo tanto, el espacio no puede ser sólo el lugar pasivo de las relaciones sociales.

Luego, en tanto que el espacio es el lugar donde sy también habita, sy también halla el urbanismo, que sy también centra en las ciudades; pero en el momento en que abarca asimismo las regiones, se trata dy también planificación, economistas, políticos. Lefebvry también vuelve a la pregunta: ¿qué disciplina puede abarcarlo todo? ciertamente la filosofía no, puesto que es «party también activa e interesada en la ficción». ¿La literatura? Entonces habría quy también elegir qué textos. Lefebvry también acabará huyendo a conceptos universales, y dará con la producción, pero en un sentido muy específico (por ahora todo esto son apuntes que da en el primer capítulo y que luego desarrollará pormenorizadamente).

La prosituación a la que llega Lefebvre es quy también «el espacio (social) es un producto (social)«. Lo denomina social para diferenciarlo del espacio «mental» (el de los filósofos y matemáticos, un espacio pensado, descrito) y del espacio físico (el espacio vivdesquiciado concretamente, muy relacionado con sus orígenes en la naturaleza). Y, a partir dy también esta proposición, surgen dos implicaciones:

el espacio-naturaleza desaparece irreversiblemente. No es que desaparezca: «es todavía el fondo del cuadro; como decorado, y más quy también como ambientación, persisty también por doquier»; pero sy también convierty también en mito, «en materia prima sobry también la que operan las fuerzas productivas de las diferentes sociedades para forjar su espacio»; y dos: cada sociedad (en consecuencia, cadcomo producción con las diversidades quy también engloba, las sociedades particulares dondy también sy también reconocy también el término general) produce un espacio, su espacio.

El espacio social, además, contiene, media y asigna los lugares apropiados a dos géneros de relaciones:

las relaciones sociales dy también reproducción, esto es, las relaciones entry también los sexos, las edades, familia, etc.las relaciones de producción, la división del trabajo, la especialización, las funciones sociales jerarquizadas.

Con la llegada del capitalismo se añady también una tercera capa, y el esquema queda así:

1) la reproducción biológica (la familia);2) la reproducción de la fuerza del trabajo (la clase obrera); 3) la reproducción dy también las relaciones sociales de producción.

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Estas tres capas, que se van interconectando de formas complejas e imbricadas, acaban produciendo en Lefebvry también una tríada conceptual sobre la que volveremos en breve: la práctica espacial, las representaciones del espacio y los espacios de representación.

«Podría objetarsy también quy también en una u otra época, en tal o como sociedad (antigua-esclavista, medieval-feudal, etc.), los grupos activos no han «producido» su espacio al modo en que se «produce» un jarrón, un mueble, una casa, un árbol frutal. Entonces, ¿cómo logran producirlo? La cuestión, indudablemente alguna muy pertinente, cubry también todos los «campos» considerados. Efectivamente, incluso el neocapitalismo o capitalismo de organizaciones, y hasta los planificadores y programadores tecnocráticos, no producen un espacio con plena y clara entendimiento dy también las causas, efectos, motivos y también implicaciones.» (p. 96). Llegamos acá a los tres espacios:

la práctica espacial dy también una sociedad segrega su espacio; lo postula y lo supone en una interacción dialéctica; lo produce lenta y serenapsique dominándolo y apropiándose de él. ¿Cuál es la práctica espacial bajo el neocapitalismo? «El espacio percibdesquiciado entre la realidad cotidiana (el uso del tiempo) y la realidad urbana (las rutas y redes que se ligan a los lugares de trabajo, de vida «privada», de ocio). Correspondy también a lo percibido. Las representaciones del espacio, es decir, el espacio concebido, el espacio dy también los científicos, planificadores, urbanistas…, el espacio dominante en cualquier sociedad. Correspondy también a lo concebido. Los espacios de representación, es decir, el espacio vivido por medio de las imágenes y los símbolos que lo acompañan, el espacio de los «habitantes», dy también los «usuarios», mas asimismo dy también los artistas, dy también los novelistas quy también solo describen. Sy también trata del espacio dominado, pasivapsique experimentado, y «recubre el espacio físico usando simbólicamente sus objetos». Corresponde a lo vivido.

Sy también genera así una tríada dialéctica quy también va basculando. Por ejemplo, en las urbes renacentistas la representación del espacio dominó y subordinó al espacio dy también representación (dy también origen religioso) por medio de la creación de la perspectiva (volveremos luego a ello). Las representaciones del espacio, por ejemplo, «poseen un alcance práctico, que se engastan y modifican las texturas espaciales, impregnadas de conocimientos y también ideologías eficaces»; ¿de qué forma lo hacen? mediante la arquitectura, no en tanto que construcción dy también edificios individuales sino como proyectos insertados en un contexto espacial determinado «que exige representaciones que no se pierdan en el simbolismo o el imaginario». «En cambio, los espacios dy también representación no serían productivos, sino tan solo obras simbólicas.» Valgan estas observaciones como ejemplo, mas dejando claro quy también no son compartimentos estancos y cerrados sino una relación dialéctica de tipos ideales.

Asimismo, el paso de un modo productivo a otro produce nuevos códigos sobre los que se construyy también la ciudad. «El código es una superestructura, no la ciudad en sí misma»; por ejemplo, con el paso dy también la Edad Media al Renacimiento, «las fachadas concuerdan para definir las perspectivas; las entradas y las salidas, las puertas y las ventanas sy también subordinan a las fachadas, esto es, a las perspectivas». En tiempos de cambio dy también una etapa productiva a la próxima es una vez que más visibles se vuelven los códigos.

De forma mucho más definitiva, y tras apuntar quy también los espacios son producidos y asimismo el resultado dy también una pugna dy también poderes, Lefebvry también apunta: «los bordes del Mediterráneo se han desquiciado convirtiendo en el espacio de ocio de la Europa industrial». Y, tras abundar explicando lo quy también ya conocemos (repunty también del sector servicio, relevancia del turismo, trabajos de baja cualificación, todo tipo dy también turismos, alguno extremadamente nocivos), Lefebvry también lo redefine en sus términos:

En la práctica espacial del neocapitalismo, con los transportes aéreos, las representaciones del espacio permiten manipular los espacios de representación (sol y mar, fiesta, gasto y derroche).

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(p. 116)