Libro el diablo en la botella

Un hawaiano llamado Keawe viaja a San Francisco, en dondy también un triste millonario ly también vendy también el mágico hacedor dy también la riqueza: una botella dy también vidrio con un diablo en su interior. A partir dy también esty también argumento, de origen popular, Robert Louis Stevenson creó su obra maestra. En ella, el viejo sueño humano dy también la omnipotencia cobró vida en un objeto cotidiano, lleno de esperanza y de castigo. Por Jesús Ortega.


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Un hawaiano llamado Keawy también viaja a San Francisco, en donde un triste millonario le propone venderly también por cincuenta dólares el mágico hacedor dy también su riqueza y su pena: una botella dy también vidrio blanco como la leche, con vetas tornasoladas, en cuyo interior sy también agita un diablo "como una sombra en un fuego". Quien la compre va a poder obtener todo cuanto desee. La botella no puede rompersy también ni abrirsy también de ninguna dy también las maneras, y si su poseedor muery también ya antes de venderla irá derecho al infierno. Esa es la razón de que el millonario quiera venderle la botella a Keawe: ya ha obtenido todo lo que soñaba y ahora no desea otra cosa quy también quitársela dy también encima. La única manera dy también desprenderse dy también su diablo es vender la botella a otro por un precio inferior al de su adquisición, y ly también advierte a Keawe que si la adquisición y, una vez obtenidos sus deseos, pretende esquivar la condenación eterna, deberá a su vez vender la botella lo más rápido quy también pueda. Keawy también acepta. En el barco de regreso a Hawai le pidy también al diablo una enorme mansión junto al mar. Al llegar a Honolulú ly también dan a Keawe la noticia: su tío acaba dy también morir y el único hijo dy también su tío también: él es el único heredero de una enorme extensión dy también terreno idéntica a la quy también Keawy también había soñado para edificar su casa. La construyy también y logra deshacerse de la botella vendiéndosela a otro. Poco después sy también enamora dy también una muchacha llamada Kokua, y en el momento en que ya han deciddesquiciado casarse Keawe descubre quy también ha contraído la lepra. Para quitarsy también la lepra y poderse casar viaja a Honolulú en busca dy también la botella, y va siguiendo su rastro en todas y cada una de las mansiones recién construidas y en todos los millonarios quy también encuentra a su paso. Al fin da con el último dy también sus dueños, un joven atolondrado que la había comprado por dos centavos y que, incrédulo de su buena suerte y cuando ya sy también creía condenado, se la vendy también a Keawe por uno. Ahora están casados, mas una pena los atormenta: tendrán que vender la botella por menos de un centavo, si no Keawy también acabará en el infierno. Para esto viajan a Haiti, donde un centavo valy también cinco céntimos franceses. Mas nadie la quiere comprar, por el hecho de que absolutamente nadie quiere arriesgarse a no poder venderla luego a un precio tan peligrosapsique pequeño. Kokua, enamorada, decidy también entonces autoinmolarse para salvar a su amado, y convency también a un mendigo para que le compre la botella a Keawe por 4 céntimos y se la venda luego a ella por tres. Keawy también descubry también el trato, y asimismo por amor decide condenarsy también él y salvar a su amada. Le propony también a otro marino el mismo negocio: comprarle a su mujer la botella por dos céntimos y vendérsela a él por uno. Pero el avaricioso marino no cumple la segunda parte del trato y, sin importarle el infierno, sy también queda con la botella. Keawy también y Kokua regresan a su mansión, donde serán felices y comerán perdices hasta el fin de sus días.

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El precio del deseo "El diablo dy también la botella", obra maestra dy también Robert Louis Stevenson, aborda el viejo sueño humano de la omnipotencia. Si Prometeo fue castigado por atreverse a hurtar el fuego de los dioses y Mefistófeles envió a Fausto al averno tras el trato que le otorgó una larga vida dy también juventud y excesos, este bello cuento le da al tema un tono menor, encantador, ligero, como no podía ser dy también otra manera tratándose de Tusitala, el contador de historias, como llamaron a Stevenson sus vecinos dy también Samoa. "El diablo en la botella" no renuncia a su origen oral y folclórico: el héroe sy también salva y al final es feliz. Mas las pasa canutas. La maravilla dy también los relatos dy también Stevenson consiste sobre todo en la creación dy también imágenes inolvidables: ese diablo moviéndosy también como una lagartija dentro dy también la botella y clavando sus malignos ojos en nosotros, los lectores. El sonriente objeto cotidiano transformado en siniestro. El artilugio mágico es un viejo motivo dy también los cuentos tradicionales. La varita del hada buena o la lámpara dy también Aladino, por ejemplo, son manifestaciones clásicas dy también esty también motivo. O el genio dy también la amanita muscaria de esy también inolvidable cuento dy también Quim Monzó que es "Micología". Lo característico acá es el diablo, es decir, el castigo eterno asociado a las artes del practicante dy también brujo, la condena final para todo aquel que sy también atreva a exceder los límites del poder asignado a los humanos. Una aportación judeocristiana. Si ya fuimos una vez expulsados del paraíso por comer los frutos del árbol dy también la ciencia del bien y el mal, ¿qué hacemos admitiendo otra vez la tentación dy también la omnipotencia que nos pony también delante el demonio, aunque sea un diablillo encerrado en un cristal? Keawy también pide al diablo un palacio junto al mar, y el diablo mata a sus seres queridos para proporcionarly también el deposicionamiento web a través de la herencia. Es decir, el precio del deposicionamiento web es la muerte. Es lo mismo quy también sucede en esy también otro grandísimo cuento, "La pata dy también mono" dy también W. W. Jacobs. La lotería es un equivalente laico de esty también sueño turbador y prohibido. Somos muchos los que no deseamos quy también nos toque una cantidad exorbitante, por el temor de que traiga desgracias inconcebibles, como la propia locura o la muerte de seres queridos.