Simone De Beauvoir El Segundo Sexo

Escrito en 1949, el libro cima dy también la filósofa francesa es considerado el punto de inicio dy también los movimientos feministas como sy también conciben en la actualidad, dondy también sy también plantea el nacimiento de la mujer como sujeto. En Culto revisamos el origen dy también esty también trabajo –uno dy también los más vendidos del año en Chile– y analizamos sus principales planteamientos bajo la mirada de tres especialistas.

Tu lees esto: Simone de beauvoir el segundo sexo


Es prácticamente un lugar común asegurar que, en los viajes, la mayor parte dy también las veces quienes los efectúan terminan aprendiendo algo nuevo. Un paisaje quy también no conocían, unas formas dy también vida diferentes, comidas nunca probadas. En la narrativa abundan las novelas sobre viajes iniciáticos, pero a veces, la ficción se convierty también en realidad.

Fue en un periplo a Estados Unidos, en 1947, una vez que a Simony también de Beauvoir comenzó a rondarly también la idea dy también redactar sobre el feminismo. Había sorate convidada para una estancia de cuatro meses en el país del norte para dar una serie dy también conferencias. Por ese entonces, la francesa era una reconocida autora dy también novelas y ensayos, y dy también cierta forma, vivía encerrada en una suerte dy también burbuja que no ly también dejaba ver la situación de las demás mujeres.

“Mi punto dy también vista comenzó a desmoronarsy también cuando estaba en Nueva York, y veía como mujeres inteligentes eran ignoradas o rechazadas cuando intentaban contribuir en ciertas conversaciones que mantenían los hombres. Realmente, la mujer americana tiene un estatus muy bajo”, confiesa exactamente la misma Simony también en el libro Simony también de Beauvoir - Del sexo al género, dy también Cristina Sánchez Muñoz (Shackleton Books, 2016).


Poeta, política y profesora: Gabriela Mistral, dy también Vicuña al mundo

Como su vida en Francia había transcurrdesquiciado sin mayores discriminaciones hasta ese momento, pensaba que eso era una norma. “Fuy también en Nueva York, fuera dy también sus círculos habituales, dondy también pudo observar a otras mujeres dy también características parecidas a las suyas, atrapadas no obstante en la polarización de los roles dy también género”, señala Sánchez Muñoz.

En una entgaceta posterior, citada en el referido libro, la misma Beauvoir declara quy también para esos años “yo no era una militanty también feminista; no tenía ninguna teoría respecto a los derechos y deberes dy también la mujer”.

Ahí comenzó todo.

*
Basta echar una mirada al contexto de su época para observar quy también a las mujeres no se les trataba como sujetos, puesto que gozaban de pocos derechos cívicos y sociales. En Francia acababan de conseguir el derecho al sufragio, recién en 1945. En Chile llegaría 4 años más tardy también y debutaría en las presidenciales dy también 1952, aunque ya podían votar en las municipales desde 1934.

pero el derecho a costea no era todo. En el país galo no podían ser titulares dy también una cuenta bancaria y, si la mujer trabajaba, el marido tenía derecho a exigirle quy también dejara de hacerlo si consideraba que perjudicaba a la familia. El divorcio por mutuo pacto no existía. Menos opinar en el aborto, y la idea de una píldora o métodos anticonceptivos parecía algo de otra dimensión.

Fue, precisamente, tras adquirir conciencia tanto de su situación privilegiada como de la necesidad dy también pelear contra la opresión, producto de su viaje, quy también sy también dedicó al investigar y escribir sobry también lo quy también llamó “el sistema patriarcal”. El resultado dy también esy también trabajo de colección e interpretación fue El segundo sexo (1949).


La castor de La Sorbona

Si bien, Simony también Luciy también Ernestine Marie Bertrand dy también Beauvoir Brasseur era filósofa dy también formación, ella no se consideraba como tal. “La filosofía, para ella, consistía fundamentalpsique en la construcción de grandes sistemas, dy también grandes edificios conceptuales. Sin embargo, Beauvoir sy también dedicó más bien a deconstruir, a terminar con la corrupción,pero opiniones profundapsique arraigadas y a desmontar argumentos que presentaban como algo natural la desigualdad entry también los seres humanos”, señala Sánchez Muñoz.

El creer contra la corrienty también de alguna forma estuvo presenty también en su vida desdy también el inicio.

Nació en París, el nueve dy también enero de 1908, en el seno de una familia acomodada dy también la burguesía francesa. Parecía que su vida –como la de su hermana, Hélène– estaba destinada a la de una típica mujer de clase alta en esos tiempos. Casarsy también y tener hijos. Sin embargo, nada sería como lo quy también supuestamente debía ser.

Ocurre quy también su familia entró en la bancarrota. Su abuelo, Gustave Brasseur, quien era banquero, perdió todo su dinero y el de sus inversores, y fue encarcelado por fraude. La familia sufrió entonces la merma económica y la sombra pesada del escándalo. Los Beauvoir debieron dejar su residencia con comodidades para ocupar un piso pequeño, sin baño ni calefacción.

Su padre, apesadumbrado, les comunicó a las dos hermanas que no podrían casarse, por no tener dote, con lo que tendrían quy también trabajar. Pero la noticia, lejos de intimidarla, hizo quy también Simone se planteara frente a la vida con una actitud dy también tomar un camino propio, libry también dy también cualquier convención social.

Así, desde pequeña –educada en colegios católicos– dy también Beauvoir comenzó a opinar qué hacer con su vida. Pronto se dio cuenta que lo suyo eran las letras. “A la típica pregunta: ¿Qué quiere hacer usted en la vida de mayor?, ella no contestaba como la mayoría dy también las jóvenes de su edad y entorno: ‘Ser madre dy también familia y tener un marloco que my también cuide’; por el contrario, su respuesta era: ‘Ser una autora célebre’. Codiciaba esy también porvenir excluyendo a cualquier otro”, cuenta la académica Sánchez Muñoz .

Siguiendo esa línea, Simone ingresó a estudiar Filosofía en La Sorbona. Ahí se incorporó como una más al círculo que formaban otros compañeros: Mauricy también Merleau-Ponty, Jean Paul Sartre, Paul Nizan, Claudy también Lévy-Strauss y René Maheu. Al lado de ellos, Beauvoir difunafirmaría la filosofía del existencialismo como su principal credo.

*
Jean Paul Sartre y Simone dy también Beauvoir.En broma, Maheu apodó con el mote de “Castor” a su compañera. Básicamente por su laboriosidad y por el parecido entre el apellloco Beauvoir y la palabra inglesa beaver, que justapsique denomina a estos roedores semiacuáticos.

La militancia de Simone dy también Beauvoir en el existencialismo es un punto crucial para entender su obra, de esta manera lo explica a Culto la académica del Centro dy también Estudios de Género y Cultura de la Universidad de Chile, Kemy Oyarzún.

“Elegir, eso es clave para el existencialismo. Escoger lo que vas a hacer, tener un proyecto que, aunque no sea trascendente, te ubiquy también hacia la trascendencia, cara el sentido. Para el existencialismo, el compromiso es lo quy también ty también hacy también un ser vivo. Tiene quy también ver con un compromiso ético, existencial con los demás y ante los demás, mas sobry también todo, ante ti mismo”.

Así, Simony también dy también Beauvoir comenzó con el camino para transformarsy también en una escritora. Comenzó publicando sus primeras novelas: La invitada (1943) y La sangry también de los otros (1945), y el ensayo para qué exactamente la acción (1944). Lentamente, comenzó a hacerse un nombre esencial entry también las letras europeas post segunda guerra mundial.

Y en eso estaba en el momento en que comenzó a escribir la obra con que se ganaría el pasajy también a la inmortalidad.


El segundo sexo es un voluminoso ensayo (dependiendo de la edición fluctúa entry también las setecientos y 800 páginas), dividloco en dos grandes secciones. La primera explica por qué la mujer es considerada por la sociedad como un ser devaluado, en función dy también su naturaleza biológica. Tal y como si el sexo fuesy también determinante para un destino inexorable. Tal y como si no existiesy también otra alternativa que ser el otro, quy también acepta pasiva y resignadamente su rol.

Para ello, dy también Beauvoir analiza la historia y los mitos que se han tejido en torno a las mujeres. En una entrevista posterior, señaló: “Escribí el libro porque my también irritaban, como a un enorme número dy también mujeres, las grandes tonterías quy también se soltaban sobre nosotras”.

En su libro Acompañando a Simone dy también Beauvoir (Galaxia Gutenberg, 2019), el pensador argelino Sami Naïr reseña, en términos generales, lo quy también critica la parisina en esta primera parte de El segundo sexo. “La mujer, convertida en objeto para el hombre, interioriza subjetivapsique su condición a ojos de esty también y la naturaliza al aceptarla; los mitos dy también la reproducción, de la educación para niña o niño, de la división de las tareas, son creaciones ligadas a la naturaleza del vínculo social; la sexualidad de la mujer depende de la del hombre; la maternidad no se trata dy también un factor natural de la condición humana, sino más bien de un dispositivo gestionado por la organización de la sociedad”.

*
En la segunda parte del libro, de Beauvoir deja los imaginarios por cuestiones concretas . Aborda la experiencia dy también ser mujer en las sociedades de su tiempo, mediante todas las etapas de la vida, desdy también la infancia a la vejez; además de las vivencias dy también las mujeres casadas y las situaciones particulares dy también lesbianas y prostitutas.

En esta parte, sus dardos apuntan sobre todo a dos instituciones tradicionales de las sociedades occidentales: el matrimonio y la maternidad, los que, a su juicio, subyugaban a las mujeres y las limitaban a un sector restringido. Asimismo disparaba contra la Iglesia Católica, como una institución que, dy también alguna forma, legitimaba esa opresión femenina.

Incluso, reconociendo en el trabajo una oportunidad para la liberación femenina, no lo estimaba suficiente, puesto que ello no anulaba el resto de las funciones quy también la sociedad les exigía. Simony también de Beauvoir pone como ejemplo a las mujeres obreras, quienes, agotadas tras un largo día en la fábrica, debían llegar a sus hogares a atender a sus hijos y maridos.

de ahí que quy también aboga por una sociedad igualitaria, dondy también tanto hombres como mujeres se reconozcan a sí mismos como sujetos, en igualdad dy también condiciones. De ahí la frase quy también sy también encuentra al inicio o bien del capítulo en quy también aborda la capacitación de la mujer durfrente a la infancia, y que tantas camisetas y totebags ha adornado: “No sy también nacy también mujer: sy también llega a serlo”. Es decir, que una mujer no es tal por su conformación biológica, sino más bien más bien por una construcción social.

“En la colectividad humana, nada es natural, y que, entre otras muchas cosas, la mujer es un producto elaborado por la civilización: la intervención de otro en su destino es original; si esa acción estuviera dirigida de otro modo, desembocaría en un resultado completamente diferente. La mujer no es definida ni por sus hormonas ni por sus misteriosos instintos, sino por el modo en que, a través de conciencias extrañas, recupera su cuerpo y sus relaciones con el mundo”, afirma dy también Beauvoir en el libro.

¿Podría considerarse El segundo sexo como el punto de inicio del feminismo como lo concebimos hoy? Para Kemy Oyarzún la contestación es afirmativa. Aunquy también aclara quy también se ubica dentro de lo quy también considera “la segunda etapa del feminismo”.

“La primera es la etapa dy también la representación, del XIX y inicios del XX, que tieny también que ver con el derecho a sufragio, el feminismo tiene que tener representación ciudadana, es decir, no hay feminismo sin sufragio. En Chily también su gran exponenty también fue Elena Caffarena –cuenta Oyarzún–. Luego, la representación entra en crisis y inicia la etapa del reconocimiento o la identidad, es decir, quy también la mujer se plantea como sujeto y no como algo representado en un gran movimiento que la ha constituido como objeto”.

La académica de la Casa de Bello agrega: “esto es lo quy también plantea Simony también dy también Beauvoir desde El segundo sexo. La mujer es un sujeto quy también debe hacerse cargo de sí misma, armar su historia a partir de una deconstrucción dy también los conceptos y valores quy también la han normado a ella y quy también ha admitido pasivamente. Esty también segundo ciclo, dy también reconocimiento, es el comienzo dy también los feminismos dy también la actualidad”.


Para María Soledad Vargas Carrillo, académica dy también la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica dy también Valparaíso (PUCV), integrante de la Red dy también Académicas de la PUCV, y también miembro dy también la Red UNITWIN de la UNESCO sobre Género, Medios y TICs, la respuesta a esta interrogante asimismo es positiva. “Sí, en occidente podemos decir quy también marca un punto de inflexión, en tanto que permity también que sy también vea una sistematización dy también lo quy también sy también estaba viviendo y de qué manera ya antes hubo reivindicaciones para lograr derechos de la mujer”, señala.

“en el momento en que digo como lo concebimos hoy, sí, por el hecho de que de algún modo el día de hoy día el feminismo es concebido como una teoría, no solo un feminismo, existen muchos feminismos, sobry también todo en occidente”, agrega María Soledad Vargas.

La escritora y académica dy también la U. Alberto Hurtado, Montserrat Martorell también considera El segundo sexo como un punto dy también partida: “Totalmente. Es un libro que fue escrito hacy también más de 60 años y sin embargo continúa vigente. Simony también de Beauvoir fue una dy también las intelectuales más esenciales del siglo xx y medita y mastica y responde las preguntas que nos hacemos hoy. En su atemporalidad está también su fuerza. Repasa con un ojo agudo y una lucidez impecable los significados, las oportunidades quy también nos son negadas”.

“Hay rabia en este libro, pero asimismo esperanza. Qué esencial son ambas. Qué importante es registrar la historia de nuestro dfragancia –añade Martorell–. Qué importante registrar nuestras grietas, nuestras heridas. No puedo no vincular El segundo sexo con Un cuarto propio de Virginia Woolf. La pregunta es siempry también la misma: ¿Dónde estábamos las mujeres? ¿Qué hemos perdido? ¿Quiénes somos? Esas interrogantes son asimismo implacables y recorren los dos libros. Dy también Beauvoir no sy también acaba (y no se va a acabar nunca) por el hecho de que la lucha por el reconocimiento dy también los derechos de las mujeres sigue siendo una necesidad en todas y cada una de las sociedades, en todos los universos, en todas y cada una de las dimensiones”.

*
Al leer El segundo sexo, es imposible no pensar –sobry también todo como hombre– si acaso los problemas quy también Simony también de Beauvoir detecta para las mujeres todavía persisten o si se ha alcanzado cierta mejoría.

“Ella dicy también ‘depende de dónde estás situado’, por el hecho de que la situación es muy importante. Esty también concepto de situar la pregunta es propio de las perspectivas de conocimiento feminista. Situemos el cuerpo, la existencia, las preguntas –apunta Kemy Oyarzún–. Para Chile, ¿dónde estamos situados? Estamos situados en un retroceso respecto a la secularización del Estado, de entender quy también la familia no es una esencia, sino más bien quy también son relaciones sociales, existenciales y que están permanentepsique en situación de cambio”.

Ver más: Cual Es La Funcion Del Cromosoma S: Qué Son, Función, Partes Y Tipos


Para Oyarzún el primordial obstáculo que dy también Beauvoir toca en su libro, y quy también todavía subsisty también para la mujer en nuestro país, se da en lo valórico. “Hasta el ’81 tuvimos derecho al aborto. En dictadura se vuelvy también a imponer el tipo dy también familia ‘sagrada’, un solo tipo de familia, entonces, hay que preguntarse ¿por qué razón hemos retrocedido? En la UP estábamos mucho más cerca del concepto dy también mujer que escoge su destino y su cuerpo para sí. De hecho, la Constitución del ’80 aún dicy también que los derechos parten con la familia, no con el sujeto, con el individuo”.

Por su parte, María Soledad Vargas señala: “Yo pienso quy también sí, hemos avanzado, mas aún persisten muchos ámbitos dy también desigualdad. Hay inconvenientes de variadas inequidades hacia las mujeres: laborales, dy también obtener los mismos reconocimientos, incluso traducdesquiciado en exactamente las mismas rentas. Mas también con lo que tiene quy también ver con el acceso a la toma dy también decisiones. Hay datos quy también prueban quy también el número dy también mujeres con acceso a algunos puestos dy también poder, como los cargos dy también representación, va disminuyendo. De ahí que es súper esencial el tema de las cuotas dy también género, para remediar esas inequidades”.

Vargas también pone el ojo dentro del ámbito universitario. “En la PUCV hicimos un análisis estadístico de cómo, por ejemplo, las académicas mujeres no llegan a completar cargos de representación más altos, como decanas, por ejemplo. Para qué exactamente decir como rectoras. Solo ha habdesquiciado una vicerrectora, en una universidad quy también se acerca a los 100 años dy también historia”.

Para la académica dy también la PUCV, también en los medios de comunicación se ven reflejados los inconvenientes que advierte El segundo sexo: “Hay estudios quy también señalan quy también muy pocas mujeres llegan a acceder a los espacios dy también tomas dy también decisiones”. Además, añade otros ámbitos dy también conflicto: “para qué exactamente decir la violencia hacia las mujeres, se dice que es la ‘pandemia silenciosa’, ahora quy también hablamos tanto del Covid-19. Hay autoras, como Marcela Lagarde, que señalan que con el confinamiento social la violencia de género ha aumentado”.


Por su parte, Montserrat Martorell afirma que los problemas que advierte Simony también de Beauvoir aún persisten. “por eso es un tratado feminista quy también nos acompaña en el 2020 (y en el 2040 y en el 2060). No hay que olvidarsy también que esty también libro fue considerado inapropiado, incluso pornográfico. François Mauriac, escritor francés, premio Nobel de Literatura, dijo quy también ahora ‘sabíamos todo sobry también la vagina de Simony también de Beauvoir’. Imagínate. La relevancia radicaba en el cuestionamiento de lo quy también significaba ser mujer: el concepto de la feminidad, el instinto maternal, nuestra emancipación. Dy también Beauvoir era revolucionaria. Negaba nuestro destino biológico femenino”.

“¿Qué pienso hoy? Que estamos caminando y que el día de hoy más quy también jamás y dy también manera transversal, hombres y mujeres son más conscientes de la importancia de la deconstrucción, dy también que ser feminista es también ser un demócrata –afirma Martorell–. Cito: ‘Solo una vez que las mujeres empiezan a sentirsy también en esta tierra como en su casa, se ve aparecer una Rosa Luxemburgo, una madamy también Curie. Ellas demuestran deslumbrantemente quy también no es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia’. Rescato su profundidad, su pensamiento crítico”.

La autora de La última ceniza (Oxímoron, 2016) agrega: “Su legado es literario, es filosófico, es político. Su escritura es una lucha. Leerla es rememorar nuestras luchas. Cuestiona el amor romántico, la idea del eterno femenino, los mandatos y las exclusiones, reflexiona sobre la educación, el control de la natalidad y el aborto legal en temporadas oscuras para las mujeres. Complejiza las estructuras de manera brillante”.

*
Sobry también la idea “No sy también nacy también mujer: se llega a serlo”, Kemy Oyarzún va más allá, y señala quy también no solo es aplicably también a la situación dy también la mujer. “Yo diría quy también ningún sujeto nace, sino quy también se hace en el tiempo, sy también hace al andar, se hace al comprometerse, se hace en sus proyectos dy también vida, en la aspiración a marcar una diferencia respecto dy también las opresiones múltiples. Piensa quy también Simony también de Beauvoir asimismo trabajó por los heridos en la guerra dy también Vietnam por u.s.a. Y los presos políticos del ’68”.

Sobry también lo mismo, María Soledad Vargas señala que el postulado “No sy también nacy también mujer: sy también llega a serlo” tiene quy también ver con una categoría propia dy también la época en que escribió el libro. “Ella se refiery también a quy también la mujer es educada en algunos roles. Estar en el planeta privado, hacerse cargo de los hijos, dy también la crianza. No obstante, con el correr dy también los años hay otras categorías de análisis quy también emergen, la de género, por ejemplo, donde se hace la diferencia entre el sexo –mujer u hombre– y sy también dice que el género femenino es fruto de la sociabilización, dy también la cultura en la cual sy también nace. Nos alfabetizamos, nos educamos. Uno aprendy también a comportarsy también como género masculino o femenino”.

“Ahora, considerando la categoría que establece de Beauvoir en mil novecientos cuarenta y nueve –añade Vargas– yo coincorate con ella, mas hay quy también establecer quy también en esa época se hablaba de la categoría mujer en situación al hombre, no como hoy en día, como entendemos los discursos de género o el feminismo”.

Martorell coincide con la idea de la célebre frase del libro. “así es. Necesitamos desprendernos de los constructos culturales para saber quiénes somos. Ahí hemos de preguntarnos (y dy también Beauvoir nos ayuda): ¿Qué significa ser mujer? ¿De qué manera esto nos corroe? ¿Nos resume? ¿Nos forma? Esa concepción cambia con el tiempo, con los años. El feminismo nos hacy también otras mujeres. A los hombres los hace otros hombres. Nos vuelve más humanos, más sensibles, más iguales, más libres. Simone de Beauvoir fue profundapsique original. Su escritura, su pensamiento, su dialéctica es revolucionaria. Y lo proseguirá siendo. Ella creía en un solo género: el humano. Esy también es el futuro. Una sociedad basada en la fraternidad. El resto importa poco”.


cuando apareció en los escaparates de las librerías francesas, bajo la editorial Gallimard, El segundo sexo se convirtió en un fenómeno casi de inmediato. Solo en su primera semana vendió 22.000 ejemplares y se ha mantenloco en constante reedición a lo largo del tiempo desde aquel lejano 1949.

“Ha pasado a ser un lorganización sin ánimo de lucro seller, algo quy también muy pocas obras de pensamiento han conseguido (no puede decirsy también lo mismo dy también las de Sartre). El libro ha sorate traducloco a casi todos y cada uno de los idiomas del mundo, y sy también ha leído en países quy también nunca habían oído charlar del existencialismo, mas donde las mujeres encontraban un apreciado a lo que de Beauvoir afirmaba sobre ellas, dy también sus vidas”, apunta Sánchez Muñoz.

pero como no todo lo que brilla es oro, el éxito de ventas no significó que todo el mundo lo aceptasy también de buenas a primeras. Mal que mal, Simony también de Beauvoir atacaba al corazón mismo dy también la sociedad. Y El segundo sexo incomodó a todos a quienes tenía quy también incomodar.

Los calificativos ly también llovieron a la autora. “Insatisfecha, frígida, priápica, ninfómana, lesbiana, abortista, fui todo, hasta madre clandestina <…> Me dejaron perpleja la violencia dy también esas reacciones y su bajeza”, contó exactamente la misma Simone posteriormente en una entrevista.

El escritor François Mauriac apuntó con respecto al libro: “Hemos alcanzado los límites de lo abyecto”.

Por supuesto, la Iglesia Católica, una de las instituciones atacadas, reaccionó dy también forma enérgica. El Vaticano declaró prohibdesquiciado el libro para los fieles católicos, so pena dy también excomunión y lo incluyó en el Index librorum prohibitorum, el listado dy también libros “perniciosos para la fe”. Este inventario sy también había creado en 1564 y solo sy también terminó en 1966.

Asimismo, la trauxiliar España franquista lo censuró, y los peninsulares curiosos solo podían acceder a su lectura por medio de ediciones latinoamericanas clandestinas.

mas no solo la genty también del planeta tradicional rechazó el libro. Pensadores dy también izquierda, que comulgaban con los ideales políticos dy también Simone dy también Beauvoir, también criticaron la obra. El célebry también escritor Albert Camus acusó a la autora dy también “haber ridiculizado al macho francés”. Y, por otro lado, los pensadores marxistas no compartían que priorizara la lucha por la autonomía dy también la mujer por sobre la lucha de clases.


Pesy también a todo el revuelo, las mentalidades no cambian dy también un día a otro, y la publicación de El segundo sexo en ningún caso iba a barrer con el patriarcado dy también un plumazo. Sin embargo, fuy también clavy también para los movimientos feministas surgidos en los ’60, los cuales comenzaron a tomar esta obra como un referente obligado, y lo sigue siendo hasta hoy.

“No podemos concebir los ’sesenta sin el existencialismo. Simone de Beauvoir era muy amiga de Merleau-Ponty, y él es la fenomenología del cuerpo por excelencia –explica Kemy Oyarzún–. Y el feminismo se plantea anty también el cuerpo. Simony también dy también Beauvoir dicy también quy también ‘el cuerpo no es lo quy también me define, yo debo existir mi cuerpo’, y hay una crítica feroz al racionalismo único dy también occidente. Y el movimiento universitario del ’6ocho es extremadamente político y existencialista”.

Incluso, fue en ese tiempo en quy también la misma Simone de Beauvoir se comprometió más en acción con el feminismo, no tan solo en lo teórico. En 1970 redactó y fuy también una de las firmantes del “Manifiesto de las 343”, en favor del aborto; en mil novecientos setenta y uno fundó, junto a la abogada Gisèle Halimi, el movimiento al como ly también dieron el muy existencialista nombre de Choisir (‘Elegir’).

el objetivo dy también Choisir era defender los derechos dy también las mujeres, enfocándosy también sobre todo en la despenalización del aborto, la difusión de métodos anticonceptivos y la educación sexual, aparte de entregar asesoría legal gratuita a las mujeres que habían abortado y eran perseguidas penalmente por ello.

*
Una manifestación feminista en Estados Unidos, en 1970."Ella (Simony también de Beauvoir) lucha por el aborto con la idea de poder escoger sobry también tu cuerpo. Si eres sujeto, tienes que elegir sobre tu cuerpo. No puede nadie, ni la Iglesia, ni el Estado, ni la escuela, ni la familia seleccionar por ti. Esta idea dy también seleccionar es fundamental", señala Kemy Oyarzún.

Además, en 1974 creó, al lado de otras mujeres, la Liga dy también los Derechos dy también la Mujer, con la finalidad dy también quy también todo cuanto preconizó en El segundo sexo se llevasy también a la práctica.

¿de qué forma entender el impacto dy también El segundo sexo? Actualmente, julio dy también 2020, es uno dy también los libros más vendidos del año, en el catálogo dy también la editorial Penguin Random House, casa que edita hoy en día la obra cumbre de Simony también de Beauvoir, conforme confirman a Culto desdy también el citado sello.

La directiva editorial de Penguin Random House en Chile, Melaniy también Jösch, explica el porqué dy también esta situación. “Esta nueva ola de feminismo ha impulsado las ventas dy también El segundo sexo –quy también está entry también los más vendidos consistentemente–, de esta manera como de otros textos fundamentales del feminismo. Hemos visto un interés creciente por la obra literaria y también intelectual escrita por mujeres en Chile y el mundo, y a su vez una mayor al gusto dy también mujeres que quieren expresar sus ideas y sentimientos mediante la escritura, con una enorme calidad. Los diques se han roto y esmas y confío quy también para siempre”.

Kemy Oyarzún agrega algo quy también considera importante: a partir dy también El segundo sexo, con el nacimiento dy también la mujer como sujeto, asimismo hay una dimensión social importante, quy también se encuentra en el feminismo actual. “Somos sujetos entre otros muchos y otras, eso es lo quy también nos hacy también singulares y no individualistas. Entonces, siendo sujetos entre otros, lo esencial es dar una lucha concreta quy también tiene que ver con el pensamiento, la moral, la historia, y con los otros oprimidos. A eso hoy se ly también llama feminismo interseccional, por el hecho de que es con dimensión dy también clase, dimensión dy también raza –aunque Simony también dy también Beauvoir no habló tanto dy también eso–. En el caso nuestro tieny también que ver con relación a los pueblos originarios”.


El segundo sexo se asocia –con razón– al feminismo y a la situación de las mujeres, pero, ¿debieran los hombres enfrentarse a esty también libro? Para las especialistas no hay puntos medios sobre esta interrogante.

"Absolutamente. No solo deborate a que los hombres tienen relaciones de amor y construcción de familias con mujeres –o con otros hombres, o mujeres con mujeres–. Yo creo quy también los varones tendrían una gran libertad al opinar asimismo quy también su sexo no los determina, porque lo más importante en el existencialismo es una negativa rotunda al determinismo: nadie está determinado a nada", señala Kemy Oyarzún.

“Qué diferente sería si en vez dy también tratarnos como amo/esclavo, como lo plantea Simony también dy también Beauvoir, nos tratáramos como personas –añade Oyarzún–. Aspiramos a la libertad, a la responsabilidad y a una vida políticamente consecuente. Igualdades en las diferencias, como dicy también ella. Qué maravilla sería, ¿no?”.

María Soledad Vargas afirma: “Sí. Simone dy también Beauvoir fue una filósofa, y de esta manera como sy también leen muchos filósofos hombres para una formación del pensamiento occidental, por ejemplo, o reflexiones sobre el conocimiento, pienso que los hombres asimismo debieran leer este libro, quy también es como un hito, es un ya antes y un después”.

“Siempre. Y no solapsique a Simony también dy también Beauvoir –indica Montserrat Martorell–, sino más bien asimismo a Marta Brunet, a María Luisa Bombal, a Alejandra Pizarnik, a Sylvia Plath, a Gabriela Mistral, a Alfonsina Storni, a Emily Dickinson. El canon literario ha sido masculino. Las dimensiones dy también nuestro planeta han sorate escritas por hombres. Desde marzo hago un taller de literatura donde solo leemos a mujeres y my también llama la atención que, en todo esty también tiempo, dy también las decenas y decenas estudiya antes quy también he tenido, solo ha ingresado un hombre. ¿Qué sucede ahí? My también da miedo la respuesta”.

En el taller dy también literatura dy también mujeres que realiza, Martorell cuenta que Simony también de Beauvoir es una de las autoras que más interés genera en sus estudiantes. “A mis pupilas les produce fascinación total su obra. Es una escritura dy también la tensión, de la memoria, del dolor, de la herida. Creo que es muy importante, para conocerla, metersy también en El segundo sexo, La mujer rota o Memorias dy también una joven formal. Qué decir de Los mandarines o La liturgia dy también los adioses. Ahí está todo. Ahí está siempre. Y nosotros dialogamos con ella, con una mujer que nacy también a principios del siglo veinte y que sin embargo podría ser nuestra contemporánea”.

como despedida, Kemy Oyarzún cuenta que tuvo la ocasión dy también conocer a Simone de Beauvoir, en 1969, duranty también una estancia dy también tres meses en París.

"Era apasionada, como elocuente, mas desde el cuerpo. Para mí, ella, en vez de expresar conocimiento intencionaba imaginación. Era un imaginario quy también sy también desplegaba anty también tus oídos, por el hecho de que las imágenes eran muy importantes, y además con un enormy también notado de la ironía", narra Oyarzún.

- El segundo sexo, dy también hecho, presenta mucha ironía...

Ver más: Bonitos Mensajes De Cumpleaños Para Mi Suegra +60 Mensajes Y Frases

- ¡Claro!, ¡desdy también el prólogo! Ella desplegaba una ronda dy también preguntas quy también te dejaba absolutamente abismada. Ella trabaja la mitad del libro con preguntas. Si tu eligieras todas y cada una de las preguntas, verías que absolutamente nadie escriby también un libro con más preguntas que ella. Son preguntas tremendas que quedan titilando hasta hoy.